lunes, 2 de mayo de 2011

11. [Familia] ¿Cuándo debo independizarme?

11. ¿Cuándo debo independizarme?
El tercer hijo del empresario tenía en mente independizarse de los negocios de su padre a la brevedad posible. ¿La razón? No le daban oportunidad de laborar en la principal empresa de la familia, debido a que sus dos hermanos la tenían acaparada y, sobre todo, el primogénito, que se sentía ya dueño porque había trabajado en la empresa por más de quince años.
El segundo hermano era el responsable de las compras dentro del territorio nacional y en el extranjero. Se la pasaba de viaje y no tenía oportunidad de convivir con su familia ni con los funcionarios de la empresa donde laboraba.
El problema de que el tercer hermano no participara dentro de la empresa principal de la familia, obedecía a que el fundador deseaba que los negocios fueran asignados en vida a los hijos, el equivalente a un legado, pero en vida. Así las cosas, el tercer hijo tendría en su patrimonio inmuebles en vez de negocios y una pequeña participación en una empresa de “medio pelo”.
El tercer hermano, quien había terminado con éxito su carrera profesional y tuvo la oportunidad de laborar como consultor en una empresa ajena a la familia, no le quedo más remedio que buscar un empleo bien remunerado que le produjera satisfacciones profesionales.
Además estaba recién casado y, a diferencia de sus dos hermanos, amaba la naturaleza y le gustaba acampar en las montanas en compañía de su esposa. Esos momentos de soledad le inspiraron a construir en su mente algunos negocios que, con la ayuda financiera de su padre, fueron cristalizándose.
La gran lección de este relato es analizar, bajo diferentes ópticas, cuál es la mejor decisión.
1. ¿El padre, que no desea que su tercer hijo participe directamente en el negocio principal de la familia?
2. ¿El hijo, que le pedía a su padre una oportunidad de trabajar en el principal negocio de la familia porque estaba seguro que lo haría crecer?
3. ¿La gran oportunidad del tercer hijo de poder ser independiente con la ayuda financiera de su padre y constituir su propio negocio sin la compañía de sus hermanos mayores?
No hay una respuesta única al caso que nos ocupa. Existen factores que sólo el padre los visualiza de una manera correcta. Conoce mejor el caso y, por lo general, no busca tener problemas en el futuro sino soluciones en el presente.
Una persona debe independizarse cuando se presente el momento de hacerlo y quizá haya pocas oportunidades. Lo importante es tomar la decisión en el tiempo correcto, para hacerlo con o sin la ayuda de su padre.
Resumen
Las empresas, en su etapa de crecimiento y consolidación, suelen ser muy absorbentes del tiempo que reclaman de sus dueños, los cuales pierden su tiempo libre de descanso o de convivencia con su familia.
A veces las empresas no soportan a más de un líder, a veces el padre reconoce incompatibilidad entre hermanos para ser socios. Otras, el hijo es el que busca independizarse de los negocios de su padre o hermanos y cumplir su propio sueño de aventura empresarial.
El mejor momento para independizarse siempre es cuando se presenta la oportunidad de hacerlo, lo importante es atreverse a tomar la decisión.

lunes, 25 de abril de 2011

10. [Familia] Justo o Legal

10. Justo o Legal
El empresario, cuya edad era de 60 años, había heredado una fortuna en bienes muebles e inmuebles y tenía los recursos para invertir en cualquier negocio que se le presentara. Por supuesto, siempre que de por medio existiera un plan de negocios y que el rendimiento mínimo anual fuese de, al menos, el 10% anual.
Tenía un buen equipo de trabajo, incluyendo contadores y financieros que revisaban con meticulosidad los negocios que le presentaban algunos inversionistas. En los negocios inmobiliarios le fue muy bien y, debido a que reinvertía las utilidades en otros negocios del mismo giro, difería legalmente el impuesto sobre la renta hasta el tiempo en que no deseara comprar inmuebles.
Una de sus hijas contrajo matrimonio con un estudiante foráneo y el empresario le ofreció trabajo bien remunerado a su yerno en una de las empresas del grupo en donde tenía participación accionaria importante.
El yerno fue escalando puestos en la organización y, al paso de los años, llegó a ocupar importantes puestos a nivel de gerencias y direcciones.
El yerno estaba capacitado y había obtenido una maestría en el extranjero que fue pagada, en gran parte, por su suegro, como sucede en muchas familias con recursos que envían a los recién casados a estudiar a alguna universidad del extranjero.
Debido a los buenos contactos, tanto del suegro como del yerno, incursionaron con resultados satisfactorios en varios negocios nacionales como internacionales. ¿Qué más podían pedir las partes? Todo marchaba bien y no existían problemas entre ellos.
Un inversionista, amigo del suegro, también le entró con efectivo a ciertos negocios propuestos por el yerno y fueron muy buenos los resultados para los bolsillos de los accionistas.
En épocas de vacas flacas, las cosas suelen cambiar radicalmente y los accionistas de las empresas, incluyendo al suegro, se ponían muy listos en el manejo del flujo de efectivo.
En cierta ocasión, el yerno le prometió vender una de las empresas del grupo a un tercero. En forma simultánea, le presentó a su suegro una carta de intención por medio de la cual se especificaban y pactaban los aspectos importantes de la operación de compra venta de acciones, incluyendo el precio de las acciones y un calendario de los abonos que recibirían por la venta de las acciones.
Debido a que existió una enorme diferencia entre el flujo de efectivo originalmente prometido y pactado con el suegro y el mayor flujo de efectivo real que recibió el yerno, el negocio fue de los abogados; suegro y yerno terminaron en demandas. Los abogados se valieron de todo tipo de argucias legales para defender a sus respectivos clientes. Fue más el orgullo por parte del suegro a obtener una mayor tajada del pastel que creía en justicia merecer, que inclusive perdió pisada y las relaciones familiares quedaron muy deterioradas y con sentimientos encontrados. No tuvieron éxito en conciliar a las partes los mediadores que intervinieron en esta operación de venta de las acciones de uno de los negocios familiares.
Ahora se saludan, si acaso, como si no fueran familia, no obstante que el importe de dicha operación representaba un porcentaje muy pequeño con relación a la herencia que recibió el suegro en su oportunidad.
Resumen
Un acuerdo entre dos partes, personas físicas o morales puede ser legal y no necesariamente ser justo; pero el papelito habla. Los documentos, desde luego por escrito, como carta de intención, contratos, acuerdos, promesa de compra venta, obligan específicamente a las partes firmantes a veces protocolizados ante Notario. Frente a estos documentos legales no podemos reclamar un trato distinto al pactado, aunque lo consideremos justo.

lunes, 18 de abril de 2011

9. [familia] Donación de la Nuda Propiedad al descendiente

9. Donación de la Nuda Propiedad al descendiente
El padre había aprendido que la compra de inmuebles hacía fuerte al empresario, sobre todo en materia de garantías, cuando se tenía la necesidad de solicitar créditos bancarios para los negocios.
Los inmuebles, incluyendo las rentas, representan seguridad, sobre todo para una persona en edad de jubilarse.
El padre convenció a su hijo de que una inversión en inmuebles tendría mejor rendimiento en el mediano y largo plazo que tener sus ahorros en el banco o en la caja de ahorros de la empresa para la cual trabajaba.
La oferta del padre era atractiva para el hijo. “Construye una casa habitación tipo comercial sobre un terreno de mi propiedad. Te servirá para que puedas, el día de mañana, rentar la propiedad y entrar al mundo inmobiliario en calidad de arrendador. Posteriormente, podrás habitar la casa si te llegaras a casar.
El padre tenía más descendientes y, de común acuerdo con su cónyuge, acordaron revisar los testamentos para incluir ciertos legados, como en el caso que nos ocupa. Así, en el momento del fallecimiento de los padres, los hijos heredarían los inmuebles que los padres les habían decidido legar en vez de entrar al vía crucis de la copropiedad.
Es mejor que un descendiente sea el único dueño de una casa o local comercial que ser copropietario junto con sus hermanos y que tengan dificultades al momento de vender o rentar dichos inmuebles.
Para darle seguridad al hijo, los padres decidieron, en principio, donar la nuda propiedad del terreno al descendiente y quedarse con el usufructo vitalicio. Con el tiempo, llegarían a transmitirse otros terrenos vía compra venta o donación, en su caso.
El contrato de usufructo tiene varias ventajas y se pensó en esta figura para la protección en el corto plazo para el hijo, en el eventual caso de que quisieran embargárselo por no pagar deudas y, por otro lado, tener un documento en vida diferente al legado en muerte que le permitiera tener la seguridad de que ese inmueble en donde se construye una casa habitación sería destinado a él.
Al momento de liquidar el 100% de la construcción de la casa habitación que le financió una buena parte el padre, se procedería a celebrar un contrato de donación con reserva del usufructo ante Notario Público.
Resumen
Las compras de inmuebles hacían fuerte al empresario, sobre todo en materia de garantías, cuando se tenía la necesidad de solicitar créditos.
La inversión en inmuebles siempre tendría mejor rendimiento en el mediano y largo plazo.
En testamentos, es común dejar todo al cónyuge o para todos los hijos en partes iguales, lo cual los hará copropietarios y un vía crucis la venta o renta de los inmuebles. O, si los padres requieren flujos, hacerlo vía contratos de compra venta.
Para darle seguridad al hijo, los padres pueden donar la nuda propiedad de terrenos y quedarse con el usufructo vitalicio.
Los contratos de donación de inmuebles se deben protocolizar ante Notario Público y registrarse, en su caso, ante el Registro Público.